¿Quieres hacer algún curso en verano? Si te organizas bien, hay tiempo para todo y además, sentirás que has aprovechado a tope tu tiempo. Te dejamos aquí algunos tips para lograrlo

Decide y planifica tu día a día
Lo principal es organizarse y tener una rutina de actividades. Toma nota mental y reserva para tus clases u obligaciones un tiempo al día. Sé realista con tus intenciones, vale más que te propongas tiempos que sabes que puedes cumplir sin agobios, en lugar de ponerte metas muy altas que solo harán que te rindas pronto.
Una idea puede ser dividir lo que tienes que tienes que hacer o estudiar en pequeños plazos, por ejemplo por temas o unidades. Puedes anotar la fecha prevista en la que debes finalizar estas partes y a medida que pase el tiempo revisar si estás cumpliendo cada objetivo. ¿Que lo has logrado? Entonces prémiate haciendo algo que te guste o dándote un capricho. ¡Te lo mereces!

Diviértete
Recargar la pilas es tan importante como el curso, hace que tu motivación no decaiga, así que no olvides incluir también en tu planificación diaria un tiempo libre para el ocio. Y cuando no estés estudiando, no pienses ni te obsesiones con los estudios. Realiza actividades que te gusten, ve a la playa, queda con tus amigos/as, sal a divertirte. ¡Hay un montón de planes que se pueden hacer en verano! De esta forma, cuando vuelvas a clase o a los libros, no tendrás la sensación de estar perdiéndote los meses de sol estudiando.

¡Actívate!
Practica algún deporte, eso activará la producción de las endorfinas, la hormona de la felicidad, que te ayudarán a mantenerte positivo ante tus rutinas del curso.
También vale salir a caminar o dar largos paseos. ¡Baila! Esta actividad te vendrá bien para desconectar y sentirte en forma. La cuestión es que te mantengas activo y sintiéndote bien contigo mismo/a, esa sensación de bienestar es extremadamente motivadora para estudiar.

Duerme suficiente
Seguro que quieres aprovechar tu tiempo, pero es fundamental que no se lo restes al sueño: duerme un mínimo de 7 u 8 horas al día.
El descanso nocturno te ayudará a aprovechar al máximo tus capacidades porque durante el sueño nuestro cuerpo hace sus propias tareas de mantenimiento. Diferentes hormonas que se producen cuando dormimos hacen que se regenere nuestro sistema inmunitario, que se reduzca el riesgo de problemas cardíacos, que podamos combatir la apatía y la depresión, y que disminuya el riesgo de padecer obesidad.
Además, es durante el sueño cuando la memoria aprovecha para consolidarse, ya que durante la fase REM del sueño se restaura el hipocampo, que es como el almacén de nuestra memoria y así logramos transformar la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo (la que almacena los recuerdos por un plazo mayor, de 6 meses en adelante)

Cuida tu alimentación
Evita comidas copiosas y tambien opta por platos templados o no muy calientes. Esto es porque tras una comida abundante sentimos pesadez y sopor, caemos en un estado de letargo debido mecanismo natural del cuerpo para favorecer la digestión y si se trata de una comida con alto contenido en carbohidratos, aumentan los niveles de melatonina en el cerebro, que son los que inducen al sueño. Si no puedes resistir el sueño tras el almuerzo, una pequeña siesta te irá bien (30 minutos de siesta debería ser suficiente para recuperarte). No es recomendable hacer siestas más largas porque te levantarás peor y habrás perdido todo el día.

Bebe abundante agua
La hidratación con agua es positiva para cualquier función del cuerpo y además mejora el rendimiento cognitivo. Estar deshidratado provoca pérdida de concentración y disminución de la memoria a largo plazo*, así que no esperes a tener sed, ten siempre la botella de agua al lado y ve dando sorbos cada ratito. Lo ideal es beber unos 6-8 vasos de agua al día.
*(Según un informe científico del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) se ha mostrado que un descenso de tan sólo un 2% de agua en nuestro cuerpo, puede causar pérdida momentánea de memoria y disminución significativa de la atención).





